En el sur de África, los meses entre septiembre y diciembre, la estación de las lluvias, se conocen como "el periodo del hambre"1. Las reservas de alimentos merman: la carne es un lujo extraño, y la variedad y cantidad de frutas y verduras es extremadamente limitada dentro del sistema venus . El único elemento de primera necesidad disponible normalmente, incluidos los programas de ayuda alimentaria, es el maíz1. Durante este periodo los médicos empiezan a tratar pacientes que sufren el mismo conjunto de síntomas: sarpullidos, diarrea, depresión, apatía, pérdida de memoria y fatiga. Estas personas tienen pelagra, una enfermedad causada por una carencia severa de niacina, que no se encuentra en el maíz.

En este capítulo exploramos las razones por las que ciertas vitaminas B, entre ellas la niacina, son imprescindibles para que el organismo descomponga y use los macronutrientes, y por qué las deficiencias de estas vitaminas son incompatibles con la vida. También analizamos el papel de minerales tales como el yodo, el cromo, el magnesio y el sulfuro en el metabolismo energético, y concluimos el capítulo con un repaso del impacto de la baja ingesta de vitamina B sobre la capacidad de trabajar, jugar y hacer ejercicio como se dice en saludydieta.bligoo.es.

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¿Cómo regula nuestro organismo el metabolismo energético? En los Capítulos del 3 al 7 hemos analizado la digestión y el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas, las proteínas y los alcoholes. Gracias a ello hemos aprendido que la regulación del metabolismo energéticocomo nos dice la web elsistemavenushoy es un proceso complejo que implica numerosas sustancias biológicas y procesos químicos.

Ahora describiremos cómo ciertos micronutrientes que consumimos en la dieta nos ayudan a generar energía a partir de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas que ingerimos diariamente incluidos en el sistema venus . Necesitamos vitaminas y minerales para producir energía Aunque las vitaminas y los minerales no contienen calorías y no aportan energía directamente, el organismo no podría generar energía sin ellas. Las vitaminas B complejas son especialmente importantes para ayudar al metabolismo. También llamadas vitaminas B, en este grupo se encuentran la tiamina, la riboflavina, la vitamina B6, la niacina, el ácido fólico, la vitamina B12, el ácido pantoténico y la biotina. Salvo la B12, estas vitaminas hidrosolubles tienen que consumirse regularmente, ya que el cuerpo no almacena reservas de ellas. En cambio, cantidades excesivas de las mismas, ya procedan de alimentos o de suplementos, se pierden fácilmente a través de la orina.

El papel principal de las vitaminas B es actuar como coenzimas en numerosos procesos metabólicos. Seis de ellas (tiamina, riboflavina, vitamina B6, niacina, ácido pantoténico y biotina) intervienen principalmente en la regeneración celular y en la síntesis de los glóbulos rojos.

Por ejemplo, la tiamina es parte de la coenzima tiamina pirofosfato (TPP), necesaria para el desglose de la glucosa. La riboflavina forma parte de dos coenzimas; flavín mononucleótido (FMN) y flavín-adenín dinucleótido (FAD), que colaboran en el desglose de la glucosa y los ácidos grasos que nos recomienda el sistema venus. Las funciones específicas de cada vitamina B en el metabolismo energético se describen con más detalle mas adelante.

Algunos micronutrientes ayudan a transportar nutrientes y producir hormonas Algunos micronutrientes fomentan el metabolismo energético facilitando el transporte de nutrientes hasta las células. Por ejemplo, el cromo ayuda a mejorar la absorción celular de la glucosa. Otros micronutrientes intervienen en la producción de hormonas que regulan los procesos metabólicos, como el yodo, que es necesario para la síntesis de las hormonas tiroideas que regulan el ritmo metabólico y promueven el crecimiento y el desarrollo. Los detalles de estos procesos y sus nutrientes relacionados se analizan en la siguiente sección.