LA DIETA VEGETARIANA Y EL VEGETARIANISMO La dieta vegetariana merece especial atención porque, aparte de ser consumida voluntaria o involuntariamente por numerosas personas, es un buen ejemplo de la confusión que crea cuando se mezclan conceptos que pertenecen específicamente al campo de la nutrición con ideas desprovistas de significado como la dieta disociada desde el punto de vista de las necesidades nutritivas reales del organismo humano.

Por razones repetidas varias veces a lo largo de estas páginas, es evidente que para satisfacer adecuadamente las necesidades nutritivas del hombre la dieta debe contener alimentos de distintas características, representativos de cada uno de los seis grupos principales de alimentos habituales. Por ello, toda dieta que prescinda de un grupo importante de alimentos, como son los alimentos de origen animal, debe ser considerada con justificada reserva a la hora de comer para perder.

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Muchas de las personas que se consideran a sí mismas vegetarianas consumen habitualmente, además de alimentos vegetales, leche y huevos; alimentos que son, indudablemente, de origen animal. La dieta lactoovovegetariana puede ser, de hecho, perfectamente satis factoría desde el punto de vista nutritivo a la hora de comer para perder . El error consiste en llamarla dieta vegetariana, cuando en realidad no lo es. He aquí una evidente falta de lógica que no parece preocupar a muchos de los que se titulan vegetarianos, cuando son lactoovovegetarianos. Además, incluso la dieta vegetariana estricta (veganismo) puede ser adecuada para el adulto si se tienen en cuenta, para corregirla, sus evidentes limitaciones, de las que más tarde me ocuparé.

Kn mi opinión, los peores enemigos del vegetarianismo son los mismos vegetarianos, empeñados en atribuir a la dieta vegetariana virtudes imposibles de demostrar. Distingo dos clases de vegetarianos, .1 los que podríamos llamar, respectivamente, apostólicos y heroicos. En el primer grupo incluyo a aquellos vegetarianos cuyo entusiasmo por el vegetarianismo les lleva a dedicar su energía a hacer la apología v propaganda del mismo. Quizá se debe esto, en parte, al deseo de justificarse a sí mismos la adopción de este sistema dietético. Desgraciadamente , defienden el vegetarianismo con argumentos tan endebles, por no decir ridículos, que no deben extrañarse si no son tomados en serio. En el segundo grupo incluyo a aquellos que adoptan el vegetarianismo como forma de protesta contra la injusticia y la des igualdad social, olvidando que no hay nada heroico en ser vegetariano. Una buena parte de la humanidad está condenada, en el momento actual, al consumo de dietas prácticamente vegetarianas, y luce esfuerzos por disfrutar de una dieta omnívora.